martes, 11 de diciembre de 2012

PROSTITUCIÓN EN EL MEDIOEVO

Por: Abimelec Velasquez


Una de las temáticas más interesantes y envolventes de nuestra sociedad, son claramente aquellas ligadas al campo del tabú y lo no aceptado. Nuestra Sociedad Occidental se ha levantado con fuertes bases de lo que es permitido y lo que no. La percepción social aceptada en su mayoría es aquella que cumple con un cúmulo de preceptos y leyes que guían el buen vivir y el nivel del status. Una familia debe ser respetable y los miembros de esta, lo logran al tiempo que siguen una escala de buenas costumbres y lineamientos que les dan un nivel ante la sociedad. Dentro de la concepción de la familia como el núcleo social, se dan estructuras que en ocasiones rompen paradigmas y crean problemáticas. El Siguiente Trabajo contempla el tópico de la Prostitución, llevado a una época crucial en la historia de la humanidad, la Edad Media. Esta ha sido sin dudas una profesión que como sabemos, es bien considerada la más antigua del mundo, pero que, sigue teniendo tabú y rechazo socialmente. Es que la humillación más grande que se le puede hacer a una mujer es llamarla prostituta, este agravio constituye toda una razón de enemistad y exclusión que incluso pueden ser causal de instancias mas fuertes al considerarla una ofensa grave, sin embargo el tema de este trabajo no se centra en la recepción de las mujeres a este nombre, si no. La presencia de esta en plena edad media.



La Edad Media constituye una de las etapas de la humanidad más atrayentes, interesantes y mencionadas por los investigadores, historiadores y sapientes del tema, esta época significo un momento de grandes cambios y momentos notables para el período cronológico en el cual se ubico. Durante esta época diferentes procesos históricos tanto sociales, políticos y económicos tuvieron lugar. Es quizá por los grandes procesos sociales que esta época es tan representativa para la humanidad. El Fin del siguiente trabajo es presentar esta profesión tan polémica en una época muy intensa socialmente basada en investigaciones personales partiendo de lo llevado a cabo en clase. Presentare cinco fuentes de bases de datos y un análisis de acuerdo a las temáticas llevadas en clase. Es Importante resaltar que este trabajo abordara este tema desde diversos puntos sociales y sectores.

Para iniciar me parece crucial, presentar que el concepto y terminología de  prostitución procede del vocablo latino, prostituere, que es literalmente "exhibir para la venta".  La prostitución radica en el hecho de tener relaciones sexuales con personas extrañas para tener un beneficio económico u otros objetos de valor. Está sobrentendido que el pago se efectúa para adquirir una gratificación concreta. La prostitución es un servicio que puede ser realizado por hombres o mujeres a solicitud bien de estos mismos, tiene lugar en las ciudades de todo el mundo y demuestra ciertas características comunes, sin embargo el número de prostitutas puede variar considerablemente de una localidad a otra que se encuentre contigua a ella. Las prostitutas, al igual que en nuestros días, encubren sus acciones y negocios haciéndolos pasar por casas de masajes o los anuncian con luces rojas, en la Edad Media (s.XII) los disimulaban como si se tratara de tabernas, colgando en su puerta un ramo. Por esa razón, las comadres empezaron a llamarlas “rameras”, un término que les sonaba más púdico que “prostituta”.

Gemma Nicolás Lazo destaca en su tesis doctoral (La Reglamentación de la prostitución en el Estado español: Genealogía jurídico-feminista de los discursos sobre prostitución y sexualidad), que según afirma Salvo Juliano, definir la prostitución es algo problemático, y que todos los intentos se encontraran con la complicación que supone los limites de esta institución social sean muy ambiguos. Menciona que por prostitución se han identificado muchas actividades de las mujeres, principalmente aquellas que han sido realizadas con autonomía en incumpliendo las normas del sexo-genero (mujeres solas, mujeres populares, etc). El concepto de la prostitución es más ligado a la sexualidad por ser un concepto históricamente creado, variable y mutable.[1]

Además de lo expresado anteriormente, me parece muy importante anotar en esta parte lo que dicen Lena Edlun y Evelyn Korn, en su gran artitculo “A Theory of Prostitution” donde mencionan la dificultad de presentar una concepción de la prostitución como tal, textualmente dicen: Desde la edición de 1969 del Diccionario de Lengua Inglesa de Random House nos enteramos de que la prostitución es el acto "o la práctica de la participación relaciones sexuales por dinero. "Pero una prostituta no puede ser simplemente una mujer que vende su cuerpo, ya que "ella hace lo que todos los días hacen las mujeres que se convierten en esposas a fin de obtener una vivienda y un medio de vida.”
Texto Original: Before proceeding, we need to define prostitution. Despite being known as the oldest profession, a workable definition has proved elusive. From the 1969 Edition of the Random House Dictionary of the English Language, we learn that prostitution is the “act or practice of engaging in sexual intercourse for money.” But a prostitute cannot simply be a woman who sells her body since “that is done every day by women who become wives in order to gain a home and a livelihood” (Ellis) (for concurring opinions, see, e.g., Engels [1884] and Russell [1929]). Promiscuity has been proposed as another candidate. Medieval canon lawyer Johannes Teutonicus suggested that a woman who had sex with more than 23,000 men should be classified as a prostitute, although 40–60 would also do (Bullough and Bullough 1987, p. xi). However, promiscuity itself does not turn a woman into a prostitute. Although a vast majority of prostitutes are promiscuous, most people would agree that sleeping around does not amount to prostitution. Moreover, any threshold number of sexual partners, be it 40 or 23,000, fails to identify high-end courtesans or call girls as prostitutes, although a reasonable definition would.[2]

Como sabemos en la Edad Media se dieron grandes transformaciones sociales que repercutieron aun en las naciones más pequeñas de Europa y por qué no mencionarlo en todo el mundo. Esta Etapa crucial presenta en sus profundidades una situación social íntimamente relacionada a las costumbres sexuales de los individuos, la prostitución en esta etapa de la humanidad se sumergía en dos puntos, uno donde socialmente era mal visto, pero aceptado  y dos, donde aunque no era buen vista era tomada como una necesidad, pues cumplían un servicio social, de allí que la prostitución pasase por diversas formas de percepción que podrían cambiar de acuerdo al punto de vista desde el cual eran miradas.

La Prostitución aunque estaba permitida, era considerada pecado, por ser fornicación, lo cual, como sabemos era causal de cierto rechazo por algunas zonas sociales hacia este grupo de mujeres practicantes de tal fin, pero al fin y al cabo su presencia era vital. (En este punto, es importante señalar que la prostitución no solo era un acto prestado por las mujeres, sino que además algunos hombres, exponiéndose a que fuesen maltratados, también lo hacían, pero en menor proporción.) Así pues, esta era tomada como un “mal necesario” la iglesia y otros sectores lo mencionan. Se aceptaba que los hombres jóvenes buscaban tener experiencias sexuales, independientemente de sus opciones, por lo tanto la prostitución servía como un modo de protección a las mujeres respetables, de la seducción e inclusive del acto de violación[3]
De las zonas más estudiadas en cuanto a la prostitución en el Medioevo, se resalta las que se  han hecho en España y el sureste de Francia, donde la función social de la prostituta frente a un desequilibrio económico y social resulta ventajosa. La Historia nos habla de las ciudades y los campos como gestores de que esta fuese un “mal necesario”. Los burdeles tomaron una estancia de ser moderadores del control social y una forma de mantener las reglas y el respeto en el matrimonio. Inclusive se tienen bases de que el rito y el concepto social del pecado trascendieron con la presencia de la prostitución. Jacques Rossiaud, en su libro “La Prostitución en el Medioevo, analiza la situación concreta de ciudades en el sur de Francia, especialmente en la ciudad de Dijon, donde el autor presenta a la prostitución enmarcada dentro de un proceso histórico.[4]

Para comprender y ampliar el estudio del libro de Rossiaud, cito el texto de un análisis realizado por Sonia Goggel, estudiante de la Universidad de los Andes y publicado en la revista Historia Critica, 1989:

En el siglo XV, la prostitución en el sureste de Francia tiene la función social de conservar el orden y la paz social, canalizando las agresiones sexuales y protegiendo de esta manera el matrimonio. Como tal, la prostitución es institucionalizada, tiene validez y es aceptada por la sociedad y las autoridades, tomando en cuenta que se enmarca en el siglo XV en un contexto socioeconómico de creciente prosperidad y relativo equilibrio social con crecimiento económico y demográfico. Veamos ahora en detalle cuáles fueron las condiciones sociales que dieron lugar a una prostitución con tales características (siglo XV), y cómo fue el desarrollo histórico (incluyendo la moral) dentro del cual se enmarca.
En el siglo XV existían varios niveles de prostitución: el prostibulum publicum, los baños, los burdeles privados y las prostitutas que trabajan por su propia cuenta. Sin embargo, el único nivel aceptado y mantenido oficialmente por las autoridades municipales era el prostíbulum publicum o burdel oficial. Las tasas de prostitución eran iguales o superaban a las de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Para comprender por qué la prostitución era tan elevada en el siglo XV, es necesario estudiar el comportamiento sexual de los ciudadanos y el papel que cumplía la mujer en la sociedad. [5]

En el Medioevo, la recesión económica hizo que las prostitutas se establecieran en urbes grandes, generalmente villas universitarias, por la gran afición de los estudiantes a sus servicios. Era deber de los rectores vigilar que los estudiantes no frecuentasen los dominios de estas mujeres, aunque tenían muy poco éxito. Las meretrices también acudían con las ferias ambulantes y las grandes fiestas populares, como el carnaval o los torneos. [6] (En este punto, es significativo señalar que la prostitución no solo era un acto prestado por las mujeres, sino que además algunos hombres, exponiéndose a que fuesen maltratados, también lo hacían, pero en menor proporción, como nota importante, se consideraba aun mas mal visto que un hombre se prostituyera para el sexo femenino que con su mismo sexo, al considerarse una degradación del sexo masculino –a nivel social- al llevarse al nivel de prostituto para mujeres, esto se vio solo en pocos casos.)

Para continuar con el modo de vida de las prostitutas en plena edad media y su prevalencia en muchos aspectos sociales de este periodo, es importante, mencionar que lo primero que se resalta al observar el comportamiento libidinoso es la violencia sexual tan acentuada y constante en la vida urbana. Esta se expresó, ante todo, en forma de violaciones grupales y colectivas; colectividades formadas por grupos de jóvenes de la misma edad que expresaban sus agresiones, infortunios  y frustraciones en forma de violencia sexual. La causa preponderante de todas estas agresiones, infortunios  y frustraciones debe buscarse, ante todo, en las costumbres matrimoniales. El orden matrimonial del siglo XV consistía en que hombres maduros se casaban con mujeres jóvenes, convirtiéndose así el matrimonio en un negocio (la mujer es protegida económicamente y el hombre es protegido en su vejez). La consecuencia de esto era que los hombres maduros competían con los hombres jóvenes por las jóvenes mujeres casaderas, dando lugar a una tensión social entre hombres jóvenes sin dinero y sin mujer, y hombres maduros, con mujer joven y dinero, de allí se fundamente en parte notable la existencia de la profesión ramera y su continuidad. Este tipo de rivalidades facilitó la formación de solidaridades de edad y acciones colectivas juveniles que canalizaban sus frustraciones en acciones agresivas, que se traducían en violencia sexual. Considerando además que los padres, demasiado viejos, no cumplían con la función de ser un modelo de adulto, los jóvenes buscaban la compañía y la identidad en grupos de edad, dirigidos por una persona mayor, que los iniciaba en la vida adulta.
Estas solidaridades, formadas por grupos de edad, se llamaban 'hermandades'. Una parte trascendental de estas enseñanzas consistía en instruirlos acerca del papel de la mujer y del hombre en la sociedad: la mujer era la dominada, la que debía obedecer, y era infiel y culpable por definición, si se trataba de violaciones o cualquier tipo de falta sexual. El hombre era el dominador y era introducido en su papel masculino a través de ritos colectivos de virilidad (entre otros, la violación). Además, estas acciones colectivas eran una manera de rechazar un orden social. Las autoridades utilizaron posteriormente estas colectividades y hermandades, legitimándolas, para formar la 'policía de las costumbres', tratando de darle una dirección ordenadora, socialmente útil, a esas acciones agresivas: las violaciones debían restringirse a las mujeres deshonestas y adúlteras. Esta legitimación fue muchas veces utilizada por las hermandades para encubrir agresiones sexuales ilegítimas (violar a una mujer que cumplía perfectamente su función de esposa, pero que era deseada, lanzándola así a la prostitución).[7]

Pese a tantos procesos sociales, la prostitución no dejo de ser considerada obviamente por la mayoría de esferas sociales pecado y algo vergonzoso, sin embargo, constituyo mucho más que una profesión de solo sexo y satisfacción corporal, en donde el comportamiento social estaba en juego e inclusive visiones económicas encaminadas al sexo y aumentar el negocio. Claramente, tubo que tener unas reglas y mecanismos de llegada a sus clientes, sin ocasionar grandes problemáticas. Existen desde fuentes judiciales, demográficas, matrimoniales, representadas en arte y pinturas hasta en escenas de criminales, que presentan a las prostitutas como una parte de la sociedad, “mala pero necesaria” y un referente popular notable en el Medioevo.

CONCLUSION

Como vimos la Edad Media constituyo una de las etapas de la humanidad con  atrayentes, interesantes y notables tópicos. Los diferentes procesos históricos, sociales, políticos y económicos giraron en torno a diversas temáticas que van desde la influencia de la iglesia católica en todo, hasta las crisis económicas y los grandes momentos sociales. Como mencione al inicio de este trabajo, es quizá por los grandes procesos sociales que esta época es tan representativa para la humanidad. El Fin del siguiente trabajo fue presentar la profesión de la prostitución, tan polémica en una época muy intensa socialmente. Me base en investigaciones personales partiendo de lo llevado a cabo en clase.

A Manera de Conclusión podemos resaltar que la prostitución y su presencia en el Medioevo constituyo no solo un aspecto ligado al campo sexual y la denigración moral de la mujer, si no un moderador social que aunque pecaminoso, era necesario y de gran utilidad para la sociedad. Si bien la prostitución, está presente en el campo social, su concentración va al sector económico y logra entrar incluso al campo cultural en el cual tomaban una forma de vestir propia y un estilo representativo en las casas donde ejercían su labor. Esta ejerció de cierta manera un poder que aunque directo o indirecto, creo escalas sociales de pensamiento y perspectivas mas allá de la unión o separación de lo religioso con lo impuro, hablando del tema de la fornicación y la utilidad de la temática por parte de la iglesia en el adoctrinamiento de sus feligreses y ante su cara ante el público. También se puede decir, que a ciencia cierta el concepto de prostitución va mas allá de expresar que representa a aquella persona que piden un beneficio a cambio, por ofrecerse sexualmente, y definirlo es exponerse a un sinnúmero de variables que dependen de diversas situaciones y casos específicos. Finalmente, el Medioevo con sus fantásticos hechos y eventos tiene muchas más temáticas como estas, con hambre de ser investigadas aun más y de gran interés para solidificar tópicos de la sexualidad medieval.


Abimelec Velásquez C.



[1] Nicolás Lazo, Gemma (2007) La Reglamentación de la prostitución en el Estado español: Genealogía jurídico-feminista de los discursos sobre prostitución y sexualidad. pp.71-12 . Consultado en Base de datos Dialnet, el 10 de Noviembre, a las 8:57pm , de http://hdl.handle.net/10803/1413
[2]  Edlum, Lena y Korn, Evelyn (February 2002) A Theory of Prostitution. pp. 183-184 . Publicado en la Revista Journal of Political Economy, vol 110, No.1. consultado el 11 de Noviembre, 10:16pm en la base de datos Jstor. http://www.jstor.org/stable/10.1086/324390 .
[3] La Prostitución en la Edad Media, consultado el 9 de Noviembre, 11:15 am, en la base de datos Jstore. También se encuentra en: http://paseandohistoria.blogspot.com/2009/03/la-prostitucion-en-la-edad-media.html
[4] Rossiaud, Jacques La Prostitución en el Medioevo, Barcelona: Editorial Ariel, 1986.
[5] Goggel, Sonia (Enero-Junio 1989) Jaques Rossiaud, La Prostitución en el Medioevo, Barcelona: Editorial Ariel, 1986. Publicado por Revista Historia Critica, 1 Edición, Universidad de los Andes, Bogotá. Consultado el 10 de Noviembre de 2012, a las  9:57am, en: http://historiacritica.uniandes.edu.co/view.php/15/view.php
[6] Historia de la Prostitución, consultado el 9 de Noviembre, 11:37 am, en la base de datos Dialnet. También se encuentra en: http://www.cienciapopular.com/n/Historia_y_Arqueologia/Historia_de_la_Prostitucion/Historia_de_la_Prostitucion.php
[7] Goggel, Sonia (Enero-Junio 1989) Jaques Rossiaud, La Prostitución en el Medioevo, Barcelona: Editorial Ariel, 1986. Publicado por Revista Historia Critica, 1 Edición, Universidad de los Andes, Bogotá. Consultado el 10 de Noviembre de 2012, a las  9:59am, en: http://historiacritica.uniandes.edu.co/view.php/15/view.php

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