martes, 19 de noviembre de 2013

EXPANSIÓN URBANA Y ARQUITECTÓNICA DE CARTAGENA DE INDIAS DURANTE EL SIGLO XX Y SU REPERCUSIÓN EN LA ESCENA NACIONAL

Cartagena de Indias es la joya turística de Colombia por excelencia. A lo largo del siglo XX La ciudad vivió transformaciones tanto socioculturales como en su físico visual, la expansión de la periferia y la creación de grandes cadenas hoteleras, edificaciones en su área norte y el crecimiento poblacional, infieren en el centro histórico y su área cercana manifestó la necesidad de más espacios para la residencia y esparcimiento de los locales. La heroica debía cumplir ciertamente con requisitos de una urbe actual y consistente para la cantidad de turistas que visitan su locación, además claro de cumplir con el salvaguardo de la población creciente que llega a vivir y crecía en sus albores. Gran parte del atractivo turístico tradicional de la ciudad, se instala mucho antes del siglo XX. Las plazas, iglesias, conventos y lugares de estancia poblacional estaban en su mayoría ya presentes desde la era colonial y republicana.


Cartagena debía crecer, eso es algo innegable, el crecimiento que vivía la ciudad exigía un aumento de su planta física, su situación geográfica demandaba una ampliación hotelera y una llegada de multinacionales, empresas que retrataran a la urbe creciente en el Caribe, ciudad histórica y de suma importancia para Colombia. El crecimiento de la ciudad no inicia en el siglo XX. Sin embargo fue en este siglo que la ciudad vivió una evolución presente en su cartografía y fotografías que hoy son históricas, mostrando como sitios como Bocagrande por ejemplo, pasan de ser un playón vacio a un foco completo con cientos de edificios y rascacielos. Cartagena se convierte entonces, en la quinta ciudad del país, la segunda del Caribe y el epicentro turístico, cultural y con memoria histórica del país, recordando que en esta inicio en parte el proceso independentista del país.
El Valor Arquitectónico, cultural y social de la ciudad la han hecho Patrimonio de la Humanidad declarada en 1984 por la Unesco y Distrito Turístico y Cultural de Colombia. Así bien, Cartagena ya no solo fortifica la ciudad con castillos, iglesias, plazas y pasadizos (época colonial) si no que ahora desde inicios del XX con calles cambiantes, mas plazas, hoteles, edificaciones, residencias, centros comerciales, empresas, fabricas y a finales de este siglo, una solidificación de su Sociedad portuaria, Mamonal y zonas en gran crecimiento como Bocagrande y toda su zona norte y sur, la periferia igualmente, además de su Zona Franca, Industrial y Comercial. Gran Parte de la realización de la ciudad durante el siglo XX es lo que hoy podemos apreciar en pleno siglo XXI. Sin embargo no hay que olvidar una vez más el tesoro colonial que convive con la contemporaneidad en la ciudad, haciéndola una zona de contraste histórico y cultural. Una unión de lo antiguo y lo moderno, al antes y el ahora, donde los castillos coloniales se unen con las grandes edificaciones de hoy.

Vista de la Plaza de la Paz 1949


Cartagena ya vivía sus años primorosos y distinguidos a lo largo del Siglo XIX, con la llegada del XX la ciudad de aquellos años vivía momentos tanto esplendidos, como problemáticos. El cambio del corralito de piedra, la ciudad histórica ha sido muy prominente a lo largo de este siglo, en especial con sitios arquitectónicos que fueron cambiados y quitados permanentemente de su ubicación. Cada Alcalde que llegaba al poder en la ciudad reformaba acciones de otro, hacían actos como el murallidicio y formulaban nuevas formas de apreciar y percibir la ciudad.

A pesar de que en la Costa Caribe entre 1870 y 1930 tiene una de sus etapas más fértiles, gracias a la exportación de tabaco, café, banano y ganado, sólo hasta finales del siglo XIX Cartagena comienza a proyectarse. La demora tiene varias explicaciones, pero entre las que más se destacan se encuentran la pérdida de protagonismo en el Gran Caribe y su pasado independentista que causó el estancamiento estructural de la ciudad. De esta manera, cuando comienza a transformarse la ciudad, se cristaliza en varios hechos concretos, entre ellos la creación del Banco de Bolívar, el restablecimiento  del canal del Dique que comunica al río Magdalena con la ciudad, la figura política de Rafael Núñez como  representante del Estado de Bolívar, la consolidación del ferrocarril que estableció los lazos directos con el puerto de Calamar, la transformación de la puerta de la torre del reloj, la iluminación de calles, la construcción de un paseo por fuera de las murallas y la acumulación de capital generado por la ganadería.[1]


A estas alturas Cartagena comienza a verse de otra forma. El ingreso al nuevo siglo, aunado al centenario de la independencia ha hecho que la ciudad sea resignificada, no sólo espacialmente, sino también discursivamente. Pensemos, por ejemplo, que en 1912 el gobernador del departamento de Bolívar da a conocer a Eduardo Piñeres el siguiente texto que relaciona los evidentes progresos de la ciudad:
“De entonces para acá, data de lo que muy bien podemos llamar el renacimiento de Cartagena: se han reconstruido la mayor parte de las casas arruinadas y no pocos edificios públicos; se han construido otros nuevos, como el matadero, el mercado, el crematorio, el teatro municipal. Se han erigido varias estatuas en medio de reducidos pero bonitos parques; se ha dotado a la ciudad con luz eléctrica y agua abundante; y en fin, se han llevado a cabo muchas obras destinadas a mejorar el estado sanitario de la población, a embellecerla y a defenderla contra la invasión del mar”[2]


¿“Murallicidio” o la definitiva expansión de la ciudad?

Las dinámicas de crecimiento en Cartagena se resienten en 1930 cuando la primera guerra mundial desata una crisis que, en el plano económico, afecta no sólo la fluidez de los capitales nacionales y extranjeros, sino que también se debilita la burguesía local, y la ciudad se queda sin vías al dejar de funcionar el ferrocarril. A pesar de que este periodo de crecimiento es tan breve, son múltiples y decisivos los cambios que se presentaron, entre ellos el resurgimiento del comercio internacional; la cristalización de proyectos de desarrollo primario como industrias y fábricas locales de tejidos, jabones, velas, zapatos, o alimentos; la presencia de los servicios públicos gracias a la adquisición de una planta eléctrica y el funcionamiento de un acueducto que permitió el abastecimiento de agua desde Matute en Turbaco; la construcción del Teatro Municipal, y la construcción de parques y edificios tanto públicos como privados. La mutación urbana que representó un verdadero cambio fue el desplazamiento de la población por fuera de las murallas. El evento transgrede porque se trató de la necesidad inaplazable de expandir la ciudad fuera de su tradicional circuito urbano y para ello, se propuso la inminente destrucción de las murallas. Los discursos que se producen en este momento oscilan entre los que consideran que las murallas son el objeto que expresa el atraso más insoportable para la ciudad y los que se oponen radicalmente a su destrucción.[3]

Veamos esto cuatro recuadros de fichas sobre la expansion de la ciudad durante el siglo XX, que mejor que ordenarlos cronologicamente de la siguiente manera, todos incluidos en  “Cartagena de Indias: Cinco siglos de evolución urbanistica”  Escrito por Maruja Redondo Gómez




Vista de Cartagena, año 1949, mitad siglo XX


CONCLUSIONES

El siguiente trabajo ha querido ser una carta abierta a los aportes de la urbanización y crecimiento tango demográfico como físico de la ciudad. Usando archivos fotográficos y fichas de reconocidos autores citados anteriormente se ha podido percibir la gran  problemática que justifico el crecimiento de Cartagena. Entre una ciudad gloriosa, histórica y cultural hasta el inconveniente que supuso para gobernantes el patrimonio de la misma, tanto así que para muchos, crecimiento fue igual a murallicidio y a quitar sitios emblemáticos para aumentar demográficamente la localidad. Algo irónico? Pues habrá que preguntarles personalmente a los alcaldes de la época que ya hoy en su mayoría no están entre nosotros el porqué de sus decisiones y entramos a la ahondada reflexión marxista de el progreso como atraso y/o retroceso, una reflexión bastante dada a intervenciones.




[1] DIAZ SARMIENTO, LEONEL El discurso urbano en Cartagena, Universidad de Cartagena, 2005
[2] ORREGO CASAS, ÁLVARO LEÓN, “Expansión y modernidad en Cartagena de Indias 1885-1930”. En: revista Historia y Cultura No 3, facultad de Ciencias Humanas, Universidad de Cartagena, diciembre de 1994. p. 63.
[3] DIAZ SARMIENTO, LEONEL El discurso urbano en Cartagena, Universidad de Cartagena, 2005



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