PROCESO ADMINISTRATIVO Y PLANTEAMIENTOS DE LA FUNCIÓN ADMINISTRATIVA EN UNA EMPRESA

El siguiente artículo tiene como finalidad presentar el planteamiento realizado por el autor Idalberto Chiavenato, en torno a la organización del proceso administrativo, en su libro “Introducción a la Teoría General de la administración”. Este libro, publicado originalmente en 1976, es una de las joyas en el campo empresarial y en general de los interesados por la administración. Idalberto Chiavenato nació en Viradouro, Estado de São Paulo, Brasil, en el año 1936, y ha desarrollado una prominente carrera como escritor de libros enfocados a la administración de empresas y recursos humanos.
 

Chiavenato es uno de los autores más destacados en su área, graduado en Filosofía y Pedagogía, con especialización en Psicología Educacional en la Universidad de Sao Paulo. Posteriormente se gradúa en Derecho en la Universidad Mackenzie de Sao Paulo y realizó un Postgrado en Administración de Empresas en la EAESP-FGV (Escuela de Administración de Empresas de Sao Paulo – Fundación Getulio Vargas). Además, realizó una maestría (MBA) y Doctorado (PHD) en Administración en la City University en Los Ángeles, Estados Unidos. Actualmente se desempeña como consejero y vice-presidente del Consejo Regional de Administración de Sao Paulo. Las ideas de este autor sobre el proceso administrativo y la importancia que da al factor humano son parte esencial de su discurso, que veremos en este análisis. 

Además de conocer el enfoque del autor brasileño, este trabajo tiene también como fin el indagar sobre nuevos planteamientos acaecidos bajo la función administrativa, de manera que conozcamos más postulados o vertientes ideológicas sobre las formas más convenientes de ser eficaces, constantes y eficientes en el área administrativa. De esta forma abordamos de forma integral. 


1. PLANTEAMIENTO SOBRE LA ORGANIZACIÓN DEL PROCESO ADMINISTRATIVO
LIBRO: INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA GENERAL DE LA ADMINISTRACIÓN
AUTOR: IDALBERTO CHIAVENATO

Sabemos que para diversos autores el proceso administrativo se escenifica en cuatro elementos básicos: planeación, organización, dirección y control. En el libro que hoy estudiamos de Idalberto Chiavenato se evidencian las posiciones ideológicas del autor mostrando además reflexiones en torno a la labor del administrador. Para entender en mejor medida sus ideas, vale la pena señalar la definición que el propio Chiavenato da de la TGA. A su ver esta es: “una disciplina principalmente orientadora del comportamiento profesional para todos aquellos que tienen que ver con la administración. En vez de preocuparse por enseñar a ejecutar o hacer las cosas (o cómo hacerlas), busca enseñar, sobre todo, lo que debe hacerse (o por qué). La TGA no busca formar profesionales prácticos que salgan de la escuela listos para ejecutar tareas, cualesquiera que sean las situaciones o circunstancias que lo envuelvan. Por el contrario, la TGA procura enseñar al futuro profesional a pensar y, sobre todo, a discernir con base en un bagaje de conceptos e ideas que funcionan como herramientas de trabajo.”1

En este mismo orden de ideas, el autor explica ocho enfoques de la administración, estos son:

- Enfoque clásico de la administración: Se fundamenta en dos claves. La primera es la búsqueda del aumento de la eficacia a través de la racionalización del trabajo del obrero. Esta idea fue promovida por Frederick Wínslow Taylor, precursor de la administración científica. La segunda es la búsqueda del aumento de la eficiencia de la empresa mediante la organización y aplicación de principios científicos generales de administración. Esta idea fue propulsada por Henri Fayol, precursor de la teoría clásica de la administración. Estados dos ideas, de un estadounidense y un europeo, pese a nacer y partir de entornos distintos, forman la esencia del enfoque clásico. Chiavenato plantea que, debido a estas dos ideas, este enfoque puede dividirse en dos orientaciones, cada una seguidora de una idea de las dos postuladas.

 La idea de Winslow fomenta la creación de la escuela de la administración científica en los Estados Unidos, que tuvo entre sus integrantes a Henry Lawrence Gantt (1861-1919), Frank Bunker Gilbreth (1868-1924), y Harrington Emerson (1853-1931), entre otros. Mientras que la idea de Fayol crece como corriente de los anatomistas y fisiólogos de la organización, en Francia. Entre sus exponentes vemos a James D. Mooney, Lyndall F. Urwick, Luther Gulick y otros. Sobre el fundamento de la corriente de Winslow, el propio Chiavenato comenta que: “la preocupación básica se centraba en incrementar la productividad de la empresa aumentando la eficiencia del nivel operacional o nivel de los obreros. De ahí el énfasis puesto en el análisis y en la división del trabajo del obrero, puesto que las funciones del cargo y quien lo desempeña constituyen la unidad fundamental de la organización.” Mientras que de la corriente de Fayol menciona que: “la preocupación básica es aumentar la eficiencia de la empresa mediante la forma y disposición de los órganos componentes de la organización (departamentos) y de sus interrelaciones estructurales. De allí el énfasis en la anatomía (estructura) y en la fisiología (funcionamiento) de la organización.”



Esta imagen, encontrada en el libro de Chiavenato que analizamos, ejemplifica en buena forma el enfoque clásico de la administración.

- Enfoque humanista de la administración: Se fundamenta en la persona y los grupos sociales como centro del discurso propulsor de la eficiencia. Los aspectos técnicos y formales ceden a los psicológicos y sociológicos. Este enfoque aparece con el surgimiento de la Teoría de las Relaciones Humanas en Estados Unidos, a partir de 1930. La psicología del trabajo es, sin lugar a dudas, la mayor desencadenante del desarrollo de este enfoque. En un primer momento se vive un análisis del trabajo y de la adaptación del trabajador al trabajo, para pasar la adaptación del trabajo al trabajador. Entre los autores que empezaron a criticar el enfoque clásico y a dar cabida al humanista, tenemos a Hugo Münsterberg, Ordimy Tead, Maro Parker Follett y Chester Barnard. Gracias a este enfoque se analizan las características humanas y la exigencia que cada tarea significa a su ejecutante, es decir, al trabajador. En esta visión se le da prevalencia a la orientación profesional, la capacitación e incluso a los métodos de aprendizaje, estudios de accidentes y fatiga laboral. También se le da notoriedad a los aspectos individuales y sociales del trabajo, por encima de los productivos.

Chiavenato plantea que, por lo menos en lo teórico, predomina el estudio de la personalidad del trabajador y del directivo, la motivación, los incentivos del trabajo, el liderazgo, la comunicación y las relaciones interpersonales y sociales. Este enfoque, en particular, sirvió para mostrar las deficiencias del modelo clásico y la parcialidad con la que algunos principios de administración eran tratados en esta, donde solo se pensaba en el aspecto productivo sin fijarse en la humanidad del trabajador y la importancia de su estabilidad personal para desempeñarse de mejor forma en su rol. La divulgación de este enfoque, que se popularizó en Estados Unidos, a nivel internacional, llegaría después de la Segunda Guerra Mundial. Curiosamente este enfoque nace en un momento de recesión económica, inflación, altas cifras de desempleo y una prolongada actividad sindical, lo que nos habla de un contexto, sin dudas, especial y neurálgico.

Chiavenato expone a este enfoque como la humanización de la empresa y la teoría de las relaciones humanas, resalta la importancia de los grupos, aboga por el concepto te liderazgo en este periodo y denota la preponderancia de la comunicación, la organización informal y la dinámica de grupo.

- Enfoque neoclásico de la administración: Se fundamenta en el enfoque clásico pero actualizado, Chiavenato lo llama “la teoría clásica maquillada”. A su ver es una reivindicación de los postulados primigenios del estudio de la administración, pero actualizados al periodo histórico circundante y los nacientes problemas administrativos que aumentaban gracias al crecimiento de más y más organizaciones. Este enfoque tiene cinco bases claras: la primera es entender a la administración como un proceso operacional formado de funciones como la planeación, la organización, la dirección y el control. La segunda es la necesidad que tiene la administración de fundamentarse en principios de valor predictivo, es decir estar al tanto de lo que sucede y del devenir. La tercera es entender a la administración como una cuenta que debe apoyarse en principios universales. La cuarta es la veracidad de los principios de administración, ya que responden a la realidad, tal como pasa en las ciencias lógicas y físicas. La quinta, por su parte, concibe a la la cultura y el universo físico y biológico como actores que afectan el ambiente del administrador. Bajo este ideal la teoría de la administración no necesita abarcar todo el conocimiento para servir de fundamento científico a los principios administrativos.

Sobre este enfoque, Chiavenato reflexiona sobre la contribución de Taylor y Fayol al renacimiento de sus postulados en nuevos tiempos. Reconoce que, pese a ser criticados, sus lineamientos siguen teniendo validez en este periodo. Entre los autores más destacados del enfoque neoclásico hallamos a: Peter F. Drucker, A. Brown, William H. Newman, Ralph C. Davis y Ernest Dale. En palabras más simples y citando a Harold Koontz y Cyril O'Donnell, Chiavenato menciona que este enfoque neoclásico consiste en identificar las funciones de los administradores y, en seguida, deducir de ellas los principios fundamentales de la práctica de la administración. Bajo este lineamiento el autor señala al énfasis en la práctica de la administración, la reafirmación de los postulados clásicos, el énfasis en los principios generales de administración y en los objetivos, resultados y al eclectismo, como las mayores características de este enfoque. La necesidad de dar forma a la empresa, desde sus cimientes, es parte central de la estructura mencionada por el autor y uno de los valores más notables de este enfoque.

Uno de los conceptos clave en la realización de este enfoque es el de departamentalización, esta es una especialización que puede ser horizontal y vertical.  La vertical ocurre cuando se da la necesidad de aumentar la calidad de la supervisión o dirección, adicionando más niveles jerárquicos en la estructura. La horizontal se da cuando existe la necesidad de aumentar la pericia, eficiencia y mejor calidad del trabajo en sí mismo. Sobre los tipos de departamentalización, existen: departamentalización por funciones, por productos o servicios, por ubicación geográfica, por clientela, por etapas de proceso y por proyectos. Hoy podemos ver, por ejemplo, la departamentalización en las famosas tiendas por departamentos que dividen su stock en función de el sexo, la edad o funcionalidad. 

- Enfoque estructuralista de la administración: Se fundamenta en dos teorías, la teoría de la burocracia y la teoría estructuralista. La burocrática se enfatiza en la estructura, mientras que la estructuralista se enfatiza en la estructura existente en las personas en determinado ambiente. Este enfoque trajo consigo el surgimiento de la sociología de las organizaciones, que se erigiría como crítica y acción que reorienta los caminos de la teoría administrativa. Entre los principales exponentes de este enfoque están: Max Weber, Émile Durkheim, Talcott Parsons, Karl Mannheim, James Burnham y Philip Selznick. Este enfoque se cuestiona sobe los tipos de sociedad, la racionalidad burocrática y los dilemas y disfunciones de la misma. También ahonda en el modelo burocrático de Merton, la interacción de la burocracia con el ambiente y los grados de burocratización. En este punto es trascendental presentar las características de la burocracia, según Weber, bajo su perspectiva, estas son:

1. Carácter legal de las normas y reglamentos: entiende a la burocracia como una organización formada por normas y reglamentos previamente establecidos de forma escrita. Es una estructura social legalmente organizada.

2. Carácter formal de las comunicaciones: la burocracia es una organización formada por comunicaciones escritas, donde las reglas, decisiones y acciones son registradas y formuladas por escrito. La burocracia es una estructura social formalmente organizada.

3. Carácter racional y división del trabajo: la burocracia promueve una división sistemática del trabajo, esta división responde a una racionalidad, es decir está regida bajo la eficiencia e la organización.  La burocracia es una estructura social racionalmente organizada.

4. Impersonalidad en las relaciones:  se da una distribución de las actividades de forma impersonal, es decir en términos de cargos y funciones, no de personas involucradas. La burocracia es una estructura social impersonalmente organizada.

5. Jerarquía de la autoridad: Los cargos se dan por principio de jerarquía. La burocracia es una estructura social jerárquicamente organizada.

6. Rutinas y procedimientos estandarizados: La burocracia es una organización que fomenta y establece reglas y normas técnicas para el desempeño de cada cargo. El empleado no hace lo que quiere, sino que la burocracia impone lo que debe hacer.

7. Competencia técnica y meritocracia: La burocracia, como organización, se rige bajo el mérito y la competencia técnica para la elección de personas en determinados cargos. Se basa en criterios de evaluación y no en preferencias personales.

8. Especialización de la administración: La burocracia hace una separación entre la propiedad y la administración. Los administradores de la burocracia no son sus dueños, accionistas o propietarios. El dirigente no es necesariamente el dueño del negocio. Con la burocracia surge el profesional que se especializa en administrar la organización.

9. Profesionalización de los participantes: La burocracia valora y resalta la profesionalización en sus participantes. Cada empleado es un profesional, ya que es un especialista, es asalariado, ocupa un cargo, su superior jerárquico lo nombra, su mandato es por un tiempo determinado, hace carrera dentro de la organización, no posee la propiedad de los medios de producción y administración, es fiel al cargo, se identifica con los objetivos de la empresa y el administrador profesional tiende a controlar cada vez más las burocracias.

10. Completa previsión del funcionamiento: La consecuencia deseada es la previsión del comportamiento de los miembros de la burocracia. En este modelo el comportamiento es perfectamente previsible, pues los empleados deben comportarse de acuerdo con las normas y reglamento de la organización, con la finalidad de alcanzar a niveles máximos la eficiencia.

Bajo este mismo enfoque estructuralista, el autor, analiza a las organizaciones basado en siete enfoques múltiples, que son: organización formal e informal, recompensas materiales y sociales, organización, niveles de organización, diversidad de organizaciones e interoganizacional. La finalidad de estos seis es concretar una ampliación de los horizontes de la empresa desde la óptica estructuralista. Chiavenato propone además una ampliación de este enfoque, una apreciación crítica del mismo y promueve la convergencia de varios enfoques divergentes.

- Enfoque del comportamiento en la administración: se fundamenta en una nueva visión de la teoría administrativa basada en la conducta humana en las organizaciones. Es la influencia más fuerte de las ciencias de la conducta, busca nuevas soluciones democráticas y está vinculada con la sociología organizacional y la psicología organizacional. Para Chiavenato el comportamiento es la forma en la que un individuo u organización reacciona y actúa en sus interacciones con su ambiente y en respuesta a los estímulos que de este reciben. Las ciencias conductuales tienen, a su ver, seis características bien definidas, estas son: el hombre es un animal social dotado de necesidades, el hombre es un animal dotado de un sistema psíquico, el hombre tiene capacidad de articular el lenguaje con el razonamiento abstracto, el hombre es un animal dotado de aptitud para aprender, la conducta humana se orienta hacia objetivos y el hombre se caracteriza por un estándar dual de conducta.

Bajo este mismo lineamiento, al autor plantea que, el análisis de la estructura organizacional se divide en dos puntos, el primero va hacia el análisis de los procesos organizacionales, y el segundo hacia la conducta de las personas en la organización. Con estos puntos se busca comprender la conducta organizacional como un todo. Entre sus principales exponentes hallamos a: J,B Watson, E.C. Tolman, G.W. Allport, Chester Barnard, Herbert A. Simon y Chris Argyris. En este enfoque Chiavenato resalta la teoría del comportamiento en la administración como un motor de la dinamización de la empresa por medio de las personas, plantea la validez de la jerarquía de las necesidades de Maslow y la teoría de los dos factores de Herzberg, ambas son estrategias encaminadas a un crecimiento de la empresa, manteniendo el factor humano y del comportamiento como epicentro. En ese sentido el énfasis está en las personas, requiere una profunda reformulación en la filosofía administrativa y relativiza las teorías de motivación. Este enfoque entiende plenamente la influencia de las ciencias del comportamiento sobre la administración y promueve su establecimiento como punto cubre en el fortalecimiento de las actividades llevadas a cabo en el trabajo. Chiavenato menciona que la motivación lleva a la utilidad.

Desarrollar este enfoque implica emprender un cambio y renovación empresarial consistente y adaptado a las realidades y contexto propio, estos cambios pueden dar como resultado una revitalización de la organización. El autor menciona técnicas de intervención para individuos, para dos o más personas, para equipos, para grupos, para relaciones intergrupales y para entender a la organización como un todo. Desde su óptica un fortalecimiento de la educación emocional como coadyuvante en el devenir de la capacitación de habilidades necesarias para la administración.

- Enfoque sistémico de la administración: Se fundamenta en la interdisciplinariedad como propulsora de solución a problemas de diversas ciencias, proporcionando modelos generales que den respuesta a múltiples vacíos y debates. Ludwig Von Bertakanffy creó la teoría interdisciplinaria (TGS: Teoría general de los sistemas) que sirvió como fuente de inicio para este enfoque, en este las problemáticas presentadas, por ejemplo, en la administración, podían obtener respuestas en diversos campos de estudio, eliminando las fronteras previamente establecidas sobre estas que parecían alejarlas unas de las otras. Chiavenato menciona que: “La TGS es esencialmente totalizadora: los sistemas no pueden ser comprendidos únicamente por el análisis separado y exclusivo de cada una de sus partes. La TGS se basa en la comprensión de la dependencia recíproca de todas las disciplinas y de la necesidad de su integración. Las diversas ramas del conocimiento (hasta entonces extrañas unas a las otras por la especialización y consecuente aislamiento) trataron sus objetos de estudio (físicos, biológicos, psíquicos, sociales, químicos, etc.), como sistemas, incluso la administración.”2

Para llegar a buen puerto la teoría general de la administración que se unía al enfoque sistémico, debió pasar del enfoque clásico constituido por reduccionismo, pensamiento analítico y mecanicismo a expansionismo, pensamiento sintético y teleología. El expansionismo entendido como el principio que sustenta que todo fenómeno es parte de de un fenómeno mayor. El pensamiento sintético apreciado como el fenómeno visto como parte de un sistema mayor y explicado en términos del papel que desempeña en el sistema mayor, y la teleología concebida como el principio en el que la causa es una condición necesaria, pero no siempre suficiente para que surja efecto. Con estos tres nuevos puntos, la TGS propulsó el surgimiento de la cibernética y propició un crecimiento de la teoría general de la administración, vista ahora con nuevas concepciones. Esta es considerada una verdadera revolución en el pensamiento administrativo. El enfoque sistémico para efectuarse toma en consideración a la tecnología, la teoría matemática de la administración y la teoría de los sistemas.

Entre sus principales difusores hallamos a: W.J. Cannon, J.V. Naumann, O. Morgenstern, Norbert Wiener, A.K. Rice, Antonio D’ Amasio, entre otros. Para el fortalecimiento de este enfoque se hace necesario tener en cuenta la creación de infraestructura de la empresa, tener a la cibernética como una constante, manejar conceptos informáticos, crear sinergia y apreciar la complicidad de la tecnología y la administración como componentes clave en el desarrollo de esta teoría. Por su parte, la matemática adquiere un rol especial cuando se le entiende como parte sustancial del ejercicio administrativo, en este punto Chiavenato resalta la necesidad de implantar indicadores de desempeño para llevar a cabo una administración precisa y entendida de todo lo que sucede y puede suceder en el futuro en el acontecer diario de la empresa, ya que conocer el pasado y forjar perspectivas sobre el futuro es sustancial. Aunado a esas ideas, el autor menciona la ampliación de las fronteras de la empresa como una labor necesaria y que debe ser promovida no solo por el administrador, sino en general por cada empleado. Se hace trascendental entender a las organizaciones como parte de una sociedad mayor, constituida de partes menores y aunque debe haber interdependencias de las partes sus resultados deben mirar hacia un destino claro.

- Enfoque situacional de la administración: se fundamenta en aclarar que no se alcanza la eficacia organizacional siguiendo un único y exclusivo modelo organizacional, en otras palabras, no existe una forma única o mejor para organizar en el sentido de alcanzarse los objetivos variados de las organizaciones dentro, de un ambiente también variado. Burrhus Frederic Skinner promovió la idea de que, si la conducta causa cambios en el ambiente, entonces el cambio ambiental será contingente en relación con esa conducta. En su concepto, tres elementos: un estado ambiental, una conducta y una consecuencia. En sus palabras: “las consecuencias ambientales como mecanismos controladores de la conducta aprendida. La conducta actúa sobre el ambiente para producir una determinada consecuencia. Conducta que puede ser mantenida, reforzada, alterada o suprimida de acuerdo con las consecuencias producidas. Por lo tanto, la conducta es función de sus consecuencias.” Este enfoque revisita todos los enfoques previos y se sitúa en una nueva óptica, yendo un paso más allá de lo que se había establecido antes. Lo que busca plenamente es dirigirse a nuevos diseños organizacionales y sistemas gerenciales adecuados para cada situación en específico. Entre sus principales difusores hallamos a: B.F. Skinner, Joan Woodward, Tom Burns, G.M. Stalker, Alfred D. Chandler Jr, Harold J. Leavitt, Harvey Sherman y William M. Evan.

En este punto, Chiavenato explora las investigaciones hechas por Chandler, Burns, Stalker, Lawrence, Lorsch y Joan Woodward como bases teóricas del análisis de este enfoque. Reflexiona sobre al ambiente, la selección y la percepción del mismo. También ahonda en los arreglos organizacionales y procesamiento de la información a través de este diseño. Estudia las estrategias organizacionales como la escuela ambiental, la escuela del diseño y la escuela del posicionamiento como actores esenciales en este modelo.

- Nuevos enfoques de la administración: Chiavenato deja ver claramente, en el libro que hoy analizamos, que la teoría administrativa está pasando por un periodo álgido, en el que se dan críticas y revisiones a postulados que antes se daban por certeros, convenientes y precisos. En su opinión, desde la teoría estructuralista no se daba un revisionismo a tan grande escala como sucede ahora. El mundo está cambiando y las dinámicas que mueven el motor financiero global, también. Chiavenato hace una semblanza con los tres periodos que vivió la teoría administrativa: primero pasó por un periodo cartesiano y newtoniano, donde se daban las bases teóricas, luego pasa por un periodo sistémico en el que el reduccionismo, el pensamiento análitico y el mecanicismo son sustituidos por el expansionismo, el pensamiento sintético y la teleología, para finalmente pasar por el periodo actual en el que hay cada vez más caos y complejidad. El autor afirma que el cambió llegó sobre todo en el mundo organizacional.

Sobre este punto, el intelectual brasileño, menciona que es necesario analizar el darwinismo organizacional y aplicarlo a la administración, a su ver la evolución por la selección natural de las especies explica el mundo vivo y esta idea de la evolución también se aplica a las organizaciones como organismos vivos. También se afianza en la teoría cuántica que postula que la energía crece en forma constante. De la teoría de la relatividad toma las nociones de espacio y tiempo, también alude al principio de incertidumbre como una realidad presente, todo es relativo, nada es absoluto y en la visión del mundo más aún. También toma elementos de la teoría del caos donde se expone que el desorden, el azar y la inestabilidad en el campo científico constituyen la norma. Finalmente, de la teoría de la complejidad ahonda en su utilidad, reconociendo que las organizaciones no son máquinas y necesitan autoorganizarse. Todo este análisis hecho por el autor nos sitúa en un punto de mira reflexivo que demuestra que los nuevos enfoques de la administración no deben sorprendernos, aunque en cierta medida jamás dejarán de tener, por lo menos en ciertos aspectos, precedentes de los siete aquí estudiados. Chiavenato acepta que los avances tecnológicos que traen los nuevos tiempos son, sin duda alguna, aspectos a tener en cuenta ya que van a repercutir en gran medida en las nuevas corrientes ideológicas que cimienten más y más planteamientos sobre la organización del proceso administrativo. Así como internet con la World Wide Web (www) significó un gran paso adelante que cambió el ritmo de la innovación, más y más novedades como la inteligencia artificial permitirán que los enfoques administrativos se adapten a los nuevos tiempos.



En esta imagen vemos como diversos elementos de innovación han cambiado en buena medida los enfoques administrativos. La quinta ola, que es la más actual, incluye a las redes digitales, softwares y nuevos medios. Más y más avances tecnológicos se espera sean parte de la sexta ola.

Otro elemento central que posibilita nuevos enfoques es la globalización. Gracias a la tecnología de la información, la inmediatez de la comunicación esta se hace más evidente y común. Para Kanter hay cuatro procesos agrupados en la globalización que significan cambios de gran importancia, estos son: 

    • La movilidad de capital, personas e ideas: los principales componentes de un negocio (capital, personas e ideas) logran cada vez más movilidad, migran fácilmente de un lugar a otro con inmediatez y facilidad.

    • Simultaneidad: ocurre en todos los lugares al mismo tiempo. El intervalo de tiempo entre el lanzamiento de un producto o servicio en un lugar y su adopción en otros lugares se reduce significativamente, en especial a lo que se refiere a nuevas tecnologías.

    • Desviación, múltiple elección: con la globalización llega más competencia, sobre todo a nivel internacional, y con la facilidad de comprar por internet, se pueden adquirir bienes o servicios en muchas nuevas formas y con menos limitantes que los que estaban antes establecidos. La desviación, por su parte, significa innumerables rutas alternativas para alcanzar y servir a los clientes.

    • Pluralismo, el centro no puede dominar: los centros monopolistas se dispersan y la descentralización reina. 

El autor menciona que: “esos cuatro procesos juntos (movilidad, simultaneidad, desviación y pluralismo) ayudan a colocar mía cantidad mayor de opciones en las manos del consumidor individual y de los clientes organizacionales que, en contrapartida, generan una "cascada de globalización", reforzando mutuamente los ciclos de retroalimentación que fortalecen y aceleran las fuerzas globalizadoras.”3 Todo esto indica que los nuevos enfoques administrativos no solo deben conocer esta realidad, sino que deben adaptarse a ella de manera integral, aprovechando todas las nuevas oportunidades que existen propiciando más y más formas de crecimiento en su organización, aunado a la eficiencia y eficacia.

Sobre estos nuevos enfoques, Chiavenato, menciona algunos de sus exponentes, estos son: C. Argyris, D. Schon, T. Peters, R. Waterman, Ralph H. Killmann, Paul Davies, Karl E. S, entre otros. El autor destaca además a la era de la información como una época de cambios es incertidumbre, en la que la influencia de la tecnología de la información es masiva y en la que cada vez se presentan más desafíos, adecuados a las nuevas tecnologías. Menciona al benchmarking insertado en las nuevas lógicas de las organizaciones y en la gestión del conocimiento y el capital intelectual. Como estrategia organizacional menciona a la escuela emprendedora, la escuela de aprendizaje y la escuela de la configuración. Denota la importancia de la ética y la responsabilidad que deben tomar las organizaciones de hoy y los enfoques en torno a esta responsabilidad.

Enmarcado en este tema, el autor hace una apreciación crítica de los nuevos enfoques, afirmando sobre: el carácter provocativo de la administración, el carácter universal de la administración, los nuevos parámetros de la administración, el concepto de autoorganización, las características de las organizaciones, el surgimiento de las comunidades virtuales, las competencias de las personas, la  realineación y actualización de conceptos, el impacto de las tecnologías de la información y la simplificación para enfrentar la complejidad.

El autor concluye mencionando que la administración es el principal factor de desarrollo de la sociedad moderna. En la actualidad la administración es la herramienta básica que hace aptas a las organizaciones para que logren resultados produzcan así un desarrollo económico y social.

Aplicando ahora estos enfoques y teorías de administración a la esencia del proceso administrativo, encontramos que se dan en buena medida de acuerdo a ideologías de cada autor.
Para el autor Henri Fayol las funciones administrativas se rigen bajo: planear, organizar, dirigir, coordinar y controlar. Mientras que se subdividen en: funciones técnicas, comerciales, financieras, seguridad y contables. La siguiente imagen da testimonio de esta idea.



Estos elementos administrativos se hallan presentes en cualquier actividad que desarrolle el administrados o cualquier persona, sin importar su rango dentro de la empresa. Es decir, va desde el director, gerente, jefe, supervisor, capataz o encargado. Cada uno de estos individuos realiza estas labores de acuerdo a su experticia y utilidad dentro de la organización.

    • Para el autor Lyndall Urwick, el proceso administrativo está formado por: investigación, previsión, planeación, organización, coordinación, dirección y control.

    • Chiavenato da una definición del proceso administrativo que incluye cuatro puntos clave. El autor afirma que el proceso administrativo es el nombre que se le da al conjunto de funciones administrativas, incluyendo la planeación, la organización, la dirección y el control. De manera que ya incluye esos cuatro ítems en su definición. Las siguientes dos imágenes dan cuenta de ello.






Sobre la utilidad de esas cuatro funciones básicas del proceso administrativo, la siguiente  gráfica expone como cada una está conectada a la otra y propia dos ítem nuevos: recursos y desempeños.




La función de la planeación es: definir objetivos, verificar dónde están las cosas en la actualidad, desarrollar premisas sobre condiciones futuras, identificar medios para alcanzar los objetivos e implementar les planes de acción necesarios.
La función de la organización es: dividir el trabajo, agrupar actividades en una estructura lógica, designar personas para ejecutarlo, asignar los recursos y coordinar las actividades.
La función de la dirección es: dirigir los esfuerzos hacia un propósito común, comunicar, liderar y motivar.
La función de control es: definir los patrones de desempeño, monitorear el desempeño, comparar el desempeño con los estándares, emprender la acción correctiva para garantizar el logro de los juegos.

Un planteamiento del proceso administrativo en los tres niveles organizacionales es la muestra de la realización de este en lo institucional, lo intermediario y lo operacional.



Finalmente, y luego de estos planteamientos, el propio Chiavenato afirma que: “en el proceso administrativo, hoy se habla de planear, organizar, dirigir y controlar. Las funciones administrativas (planeación, organización, dirección y control) se aceptan universalmente, aunque sin tantos principios y regias que las vuelven rígidas e inmutables. En un mundo de cambio y trasformación constantes, el proceso administrativo actual es flexible, maleable y adaptable a las diversas situaciones y circunstancias.”4


2. NUEVOS ENFOQUES O PLANTEAMIENTOS SOBRE ELEMENTOS DE LA FUNCIÓN ADMINISTRATIVA

Además de los enfoques que Idalberto Chiavenato propone en la parte final de su libro, y que vimos en este análisis, hay diversos autores que dan cabida a nuevos planteamientos en torno a la función administrativa. La búsqueda de elementos que complementen los básicos existentes o que promuevan ideas aunadas al cambio político, económico y tecnológico del mundo no se hacen esperar. La licenciada y especialista en Administración del desarrollo humano, Amanda Gómez, y el ingeniero industrial, magíster en investigación de operaciones, Pedro Ballesteros, manifiestan en su artículo académico “Un nuevo enfoque de la administración del desarrollo humano en la dinámica organizacional de hoy” que los nuevos enfoques administrativos conciben a la organización como un sistema abierto, que está formado por materiales, máquinas, tecnología, medio ambiente y hombres. 

La organización interactúa con el ambiente, recibiendo influencias de él, al mismo tiempo que puede contribuir a modificarlo. El nuevo enfoque privilegia al trabajo en equipo con todo el personal componente de la organización, generando una sinergia muy necesaria para el logro del desarrollo organizacional. Ahora las personas se desplazan hacia labores creativas, dejando a la máquina los trabajos físicos y de rutina. En este proceder, la máquina es una extensión que el hombre ha creado para potenciar sus capacidades físicas y mentales, algo que se opone al tradicional enfoque mecanicista que imperó durante algún tiempo.5

En este enfoque el poder es ostentado por el hombre que tiene el conocimiento. El principal reto de este planteamiento es potenciar los talentos y capacidades intelectuales del ser humano buscando aumentar la competitividad. Sobre los elementos de esa función administrativa de hoy, Gómez y Ballesteros apuntan a las seis dimensiones de la competencia, que son: costo, calidad, credibilidad, flexibilidad, tiempo y servicio, esto con la misión de forjar una organización de respuesta sensible rápida (ORSR). Para poder competir en el mercado teniendo estas seis dimensiones, es necesario tener cuatro requisitos estructurales, que son: mejoramiento continuo, investigación y desarrollo, adopción de tecnología avanzada e integración de personas y sistemas. 

A través del diseño se podrá organizar a los entes encargados de los procesos con la finalidad de permitir que la organización logre, como postula Sallenave, lo que toda organización debe lograr, que es: sobrevivir, crecer y ser rentable. Aunado a lo anterior, las organizaciones de hoy deben tener estructuras orgánicas, pues la actualidad devenga organizaciones cambiantes y adiestradas a los tiempos que corren.6 Hoy se piensa en OI, que no es más que Organización Inteligente, donde por ello, se aprenda y expanda la capacidad para crear futuro, donde la gente da sus aptitudes y permite un aprendizaje colectivo. La OI posibilita el Desarrollo Humano porque así fomenta y desarrolla conocimiento. Las empresas no son máquinas rígidas, son espacios que crecen y se renuevan constantemente. Son espacios que se comunican de forma asertiva y generan más espacios de dialogo con su entorno. Diversos autores defienden la permanencia de las funciones administrativas clásicas: planificación, organización, dirección, coordinación y control, pero adaptándolas al contexto actual, haciéndolas más humanas, más tecnológicas e insertadas dentro de las dinámicas de la globalidad. Es decir, aceptan las funciones establecidas, pero con un nuevo planteamiento sobre estas.

En definitiva, los nuevos enfoques de la función administrativa tienen más en cuenta el factor humano, el factor tecnológico, el factor globalización y el factor orgánico. Entienden que la empresa la hacen las personas y que la competitividad, la cercanía y buen servicio al cliente o entorno en el que se desarrolla es esencial. Hoy se valoran aspectos que antes se daban por sentados y que hoy constituyen fundamentos elementales para que una organización sea rentable. La buena comunicación, la inmediatez y facilidad de compra son realidades a tener en cuenta. Ahora los apartados de seguridad para, por ejemplo, compras por internet, constituyen cada vez más espacios en las organizaciones, que aúnan a los procesos clásicos, nuevas formas de adaptarse a la actualidad. 

CONCLUSIÓN

Como hemos visto, la organización del Proceso administrativo y todos los planteamientos y enfoques que se erijan sobre este y la función administrativa constituyen un aspecto vital para la permanencia, estabilidad y crecimiento de una organización. Hemos hecho una revisión histórica desde el enfoque clásico, pasando por el enfoque humanista, el enfoque neoclásico, el enfoque estructuralista, el enfoque del comportamiento, el enfoque sistémico y el enfoque situacional, además de analizar los nuevos enfoques de la administración. Se ha podido comprobar como cada enfoque responde a un tiempo y contexto en particular, además de dar significancia a los procesos administrativos que se llevaban a cabo en determinados países, donde los grupos intelectuales cuestionaban lo establecido y proponían postulados que diesen respuestas a las necesidades que se daban con el devenir de las propias organizaciones. 

La administración ha abordado la necesidad de liderar, de trabajar conjuntamente con un fin, de entender las realidades y de adecuarse los cambios que traen los tiempos. Ya no se trata solo de producir y vender, se trata de prevalecer, de mantenerse, de seguir creciendo al tiempo que se valoran aspectos actitudinales, además de propiciar un salvaguardo y protección laboral de los empleados. Hoy se busca ser más competitivos, más asertivos, más dinámicos, más reflexivos y más sagaces, sabiendo que vivimos tiempos de cambio y hay que saber adaptarse. El administrador de hoy debe ser un ser integral, que comprenda su realidad, su contexto y sepa aplicar las mejores medidas en pro del crecimiento de su organización, buscando un avance en todos los aspectos, entendiendo que no solo debe buscar su bien, sino también el de todos los trabajadores como parte de un equipo.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

CHIAVENATO, I. (2006) Introducción a la Teoría General de la administración. McGraw Hill

GÓMEZ, A. y BALLESTEROS, P. (2003) Un nuevo enfoque de la administración del desarrollo humano en la dinámica organizacional de hoy. Scientia et Technica Año IX, No 22, octubre 2003. UTP. ISSN 0122-1701 

SALLENAVE, Jean Paul. (1985) Gerencia y Planeación. Estratégica. Bogotá. Norma. 






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